lunes, 29 de septiembre de 2008

En contra de la moda

Aunque no he tenido mucho tiempo para comentar ultimamente, me gustaría mostrarles unas fotos y con ellas las razones por las que 'estar a la moda' me parece una gran tontería. Es más, personalmente no me gusta la moda, me parece una pérdida de tiempo, un alimento innecesario para el ego, una fuente de polución y depredación y una trivialización de la belleza humana, particularmente la femenina. En fin, son ustedes los invitados a opinar.

Antonio Berardi “shoe”

A model wears an Antonio Berardi creation at Milan fashion week

Diseño del mismo 'autor' en un desfile en Milán.


Fotos: Shoeblog y BBC News.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Ahora sí, el Estado sirve

La quiebra del Estado y otras menudencias

La prepotencia de Estados Unidos como rector de la economía mundial se viene al tacho. Todo el discurso de la libre empresa, del libre comercio, de la necesidad de empequeñecer al Estado y de dejar que la leyes del mercado regulen a la sociedad, se desmoronan con la caída libre de empresas cuyos presidentes se asignan sueldos de 400 o 500 millones de dólares anuales (la friolera de un millón por día), pero no pestañean dos veces para declarar en quiebra sus multimillonarias empresas. Lo que acaba de suceder en Wall Street es un ejemplo más, quizás el más emblemático. Y quién acude en auxilio: el Estado, es decir, los contribuyentes.

El gobierno de Estados Unidos, que no duda en dejar sin seguro médico a millones de ciudadanos, que recorta por done puede los presupuestos dedicados a la salud, educación y a la cultura, tampoco duda en inyectar en un solo día 700 mil millones de dólares... para salvar a los especuladores de Wall Street, porque es necesario tener eso claro: Wall Street, la bolsa, no es más que especulación, no es comercio, no es desarrollo, no es crecimiento, es solamente especulación. En Wall Street miles de millones de dólares cambian de manos todos los días, en forma de acciones. Todas son transacciones electrónicas especulativas.

Lo que ha cambiado de manos en estos días, sin embargo, es otra cosa: dinero contante y sonante de los ciudadanos de Estados Unidos, cuyos impuestos irán a salvar a los más ricos del planeta, para impedir su colapso. De eso, el ciudadano de Estados Unidos no se beneficiará en absoluto pero las 500 empresas de la lista Forbes, las multimillonarias que se pavonean en las páginas de la revista, seguirán enriqueciéndose y pagándose dividendos y salarios fuera de toda lógica de trabajo. Ya decía Bertolt Brecht que no es ladrón el que roba un banco, sino quien lo funda, pero en este caso es aún peor, porque Wall Street es una construcción imaginaria, etérea, de especulación químicamente pura.

Todo el discurso de los republicanos sobre la necesidad de empequeñecer al Estado se revela de un sólo golpe hipócrita y mentiroso. Ahora sí el Estado sirve para algo, para vaciar sus arcas y los bolsillos de los contribuyentes de dos maneras: haciendo la guerra y ayudando a los más ricos. La agresión a Irak, como se sabe también basada en una sarta de mentiras, ha costado hasta ahora 750 mil millones de dólares (a razón de 12 mil millones por mes), una cifra muy parecida a la del "rescate" de Wall Street. Pero no se crea que las quiebras de empresas han costado solamente eso: durante la gestión de gobierno de los republicanos, el Estado ha regalado a las empresas en quiebra cerca de un trillón de dólares. La cifra es inimaginablemente larga en ceros, y en cristiano se traduciría por "un millón de billones", lo cual no facilita las cosas. No puedo encontrar siquiera un elemento de comparación para dar una idea de semejante cifra.

Lo que sorprende en todo esto es que todavía haya gente en América Latina que crea que el liderazgo de Estados Unidos en materia de mercado libre y el dólar como patrón monetario, es algo bueno. Hay que ser pelmazos para confiar en la economía de Estados Unidos, y los propios ciudadanos de ese país lo están sufriendo en carne propia con la crisis inmobiliaria, que los deja sin vivienda de un día para otro.

El desempleo aumenta y las imágenes de gente sin techo escarbando los basureros en plena 5ª Avenida de New York son tan comunes que ya nadie se fija. No es pues un país ejemplar para nada, aunque se vende muy bien, porque la propaganda persiste y prácticamente todos los medios de difusión de nuestra región operan como tamborileros de la "tierra prometida". ¿Será que ahora, con tanta evidencia de fracaso, algunos tendrán la hidalguía de reconsiderar su admiración por el sistema "americano" (que en realidad es estadounidense; dejemos tranquilo al resto del continente).

Con el dólar en el suelo -y empezando a perforar el subsuelo- algunos países de nuestra región se están animando a hacer sus transacciones en Euros, pero hay algunos, como Ecuador, que están francamente jodidos porque apostaron al dólar y se desprendieron de sus propias monedas, vergonzosamente.

Hay un enorme contador digital de la deuda interna de Estados Unidos, en la 6ª Avenida, esquina con la calle 42, si mal no recuerdo. Es la deuda más alta del mundo, al igual que la deuda externa de ese país. Las cifras avanzan rápidamente a la vista de todos los transeúntes que levantan la cabeza; otros ya ni la levantan, porque están deprimidos o porque prefieren encontrar alguna moneda extraviada sobre el pavimento.

Alfonso Gumucio

lunes, 22 de septiembre de 2008

Vuelve el perro arrepentido

El neoliberalismo quiso meternos una verdad sin discusión: ya se sabe que el Estado es un mal administrador. En contraste habría que preguntarse qué tan buen administrador es el Mercado, pues en tres décadas de hegemonía, los agentes mercantiles y de finanzas sólo fabricaron la peor crisis mundial desde el crack de 1929.

La afirmación no es un eco de lo que dice Hugo Chávez o Evo Morales; simplemente repite los duros reproches que hacen los periodistas occidentales contra sus banqueros. El periodista inglés Mark Steel, publicó en el diario inglés The Independent un comentario titulado "Financistas en ruinas piden el socorro público" (17 de septiembre).

Steel dice: "Hemos tenido treinta años de banqueros y financistas insondablemente ricos que eran justificados como parte del libre mercado. De manera que se jactaban: "Acabo de recibir mis dividendos del verano y gasté parte de ellos en una pequeña nación africana que incendié para divertirme", o iban a restaurantes que cobraban mil libras por comidas tales como espárragos hervidos en lágrimas de pandas o compraban automóviles que funcionaban con diamantes líquidos y todo eso era una prueba de que vivíamos en una sociedad libre en la que nos pagaban lo que valíamos y no podíamos confiar en dávidas del Estado. Luego cuando la mentira se cae a pedazos, van directamente al gobierno chillando: "Una dádiva del Estado, por favor, nuestro banco ha quebrado".

Son como estudiantes malcriados que buscan a sus padres para que les den más dinero porque han gastado la suma del año en una semana. Pero este gobierno sensiblero (el gobierno inglés) dirá: "Ya recibieron cincuenta mil millones de libras, ¿qué han hecho con ellas? Bueno, está bien, acá hay otros cincuenta mil millones que estábamos reservando para aparatos de diálisis, pero esta vez tengan cuidado".

El neoliberalismo fue un invento sumamente ingenioso del capitalismo: unos cuantos que crearon esta mentira se hicieron inmensamente ricos, mientras los políticos y economistas neoliberales jamás escucharon a los cientos de analistas que dijeron que el neoliberalismo iba a acabar en esta crisis.

Steel dice: "No pueden seguir gastando más de lo que ganan. No podemos permitir que aquellos que no se pueden sostener por sí solos vivan a costa del Estado".

En los Estados Unidos, el Presidente Bush pidió al Congreso un soporte financiero de un billón de dólares para la banca privada estadunidense que representa tres veces el PIB de Argentina (350.000 millones de dólares, ¡y cuántas veces más nuestro PIB!). ¿Pero quiénes pagarán la ayuda? ¡Los contribuyentes! ¡Entre ellos, 2 millones de personas que no pudieron pagar sus hipotecas por la crisis y perdieron las viviendas que compraron! El nuevo paquete será financiado con la emisión de títulos del Tesoro que adquirirán los inversores del Planeta, convertidos en acreedores del Tesoro norteamericano.

Alfredo Zaiat, del diario argentino Página 12, habla de "la caída del Muro de Wall Street", anunciando las mismas consecuencias devastadoras para las economías capitalistas que tuvo la caída del Muro de Berlín para las economías socialistas.

Zaiat dice: "Esta semana el mundo ha empezado a vivir un acontecimiento histórico similar a partir de la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers y la compañía de seguros AIG: la caída del Muro de Wall Street.

"Los golpes que van destrozando cada uno de esos ladrillos son el símbolo del fin de una época y el comienzo de una era hoy desconocida. Fueron casi 40 años de mercados financieros cada vez más desregulados, con entes de control públicos colonizados por los banqueros, libre movimiento de capitales especulativos y desarrollo de sofisticados instrumentos financieros que intensificaron el frenesí del casino global. Los gobiernos perdieron el control del sector financiero de la economía. Los dueños de las entidades, ejecutivos, analistas y operadores de esos mercados percibían ingresos obscenos, constituyéndose en una casta privilegiada durante estos años de dominio del mundo financiero sobre la economía real. Semejante poder terminó condicionando a las autoridades democráticas definiendo la lógica de funcionamiento general de las potencias, como en Gran Bretaña, donde la "industria financiera" representa el 30 por ciento de su economía.

"La caída del Muro de Wall Street provocará un perturbador conflicto existencial a esos protagonistas parecido al vivido por los militantes comunistas con el hundimiento de la URSS. Ese mundo del dinero fácil, ideas del liberalismo mágico, estilo de vida, teorías y postulados se ha pulverizado. Se han quedado sin un faro en la vida. Serán patrullas perdidas del sistema capitalista con predominio de las finanzas que está acabado."

Zaiat señala a los analistas neoliberales que pululan en los medios y que tienen intervenciones cada vez más patéticas: "Sus ideas presentadas como verdades absolutas durante décadas en relación con la concepción celestial del mercado libre, de la administración del riesgo, de la dispersión del capital y eficiencia de la actividad financiera son un fiasco a nivel global. Hasta se quedaron sin el argumento final de su fundamentalismo acerca de que eran los agentes sociales (políticos, sindicatos) la razón de la debilidad permanente de la economía. El estallido se ha producido en el corazón del capitalismo financiero y la respuesta desesperada del líder extremista del laisser faire fue una intervención impresionante del Estado."

Al hablar del origen de la crisis, Zaiat dice que su raíz "se remonta a comienzos de la década del setenta. El mundo de las finanzas internacionales comenzó a cambiar a partir del 15 de agosto de 1971. Ese día el presidente republicano Richard Nixon ordenó suspender la compraventa de oro decretando la inconvertibilidad del dólar con ese metal precioso, con el objetivo de poder emitir sin restricciones para cubrir sus desequilibrios externos, al tiempo de intentar la defensa del dólar como moneda internacional, como explicó Susanne de Brunhoff en su didáctico libro La política monetaria, publicado en 1973. Ese fue el inicio del final del sistema que desde la Segunda Guerra Mundial los países desarrollados habían utilizado para administrar las finanzas y el comercio global (Bretton Woods). Uno de los aspectos fundamentales de ese esquema era que la relación entre las paridades cambiarias de esas naciones estaba fija en dólares, y que el valor del dólar estaba respaldado por el oro a una cotización -garantizada por el Tesoro de Estados Unidos- de 35 dólares la onza. Esto provocó el descalabro del mercado de cambios y luego de intentar sin éxito volver a definir tipos de cambio fijos, en julio de 1972 se permitió que la libra esterlina flotara contra el dólar y luego le siguieron Japón con el yen y el resto de las potencias europeas con sus respectivas monedas. Antes de esa medida de Nixon, el tipo de cambio fijo estaba defendido por fuertes controles del flujo de capital entre países, y también estaban muy controlados los mercados financieros domésticos.

"La inconvertibilidad del dólar fue la puerta que se abrió para desregular los flujos internacionales de capital debido a la necesidad que tenían las empresas y bancos de cubrirse por las fluctuaciones de las tasas de cambio de las monedas. Fue el mordisco a la manzana del pecado. Las firmas que negociaban en los mercados extranjeros presionaban para poder diversificar su cartera de activos para reducir riesgos. La idea era que tenían que operar en divisas y activos financieros en transacciones inmediatas y a futuro en función de la percepción del riesgo que implicaba la fluctuación de los tipos de cambio. Desde entonces se empezó a desarrollar en forma vertiginosa la "industria financiera", con la creación de instrumentos
sofisticados que requerían una cada vez mayor desregulación de los mercados, apertura de los sistemas bancarios y liberación al movimiento de capitales.

Se fue construyendo así el casino global donde la administración del riesgo fue transferida desde el Estado al sector privado. Esa liberalización internacional ha exacerbado la volatilidad del mercado y aumentado
enormemente el peligro de contagio. Es lo que se vivió en la región durante la década del noventa y, por fortuna, mal que le pese a la secta de brujos nativos, el tránsito a contramano del Consenso de Washington les permite a esos países tener mejores defensas para enfrentar el actual crac de Estados
Unidos y Europa.

"Ese orden financiero global ha estallado con la burbuja inmobiliaria y los créditos "subprime" en Estados Unidos, activos que alcanzaron el estadio final de la sofisticación de instrumentos financieros desregulados."

¿Qué vendrá ahora? Zaiat dice: "Ya nada será igual, aunque todavía no se vislumbra el modelo que lo sustituirá. Otra forma de regulación del sistema capitalista emergerá luego de la caída del Muro de Wall Street... fundamentalmente porque el eje del poder hegemónico global pasará a estar compartido con nuevas potencias en crecimiento."

Ramón Rocha Monroy

domingo, 31 de agosto de 2008

A propósito de la encuesta XXII


A pesar de que existe una diferencia entre considerarse bien informado y estarlo, el hecho de meditar al respecto nos hace cuestionar si la información que tenemos es o no suficiente para poder cuidar el medioambiente. Varias personas han votado por la primera opción: sí se consideran bastante informadas. Personalmente, a pesar de que trato de informarme al respecto, creo que todavía me falta mucho más para aprender. Creo que para completar ese aprendizaje, lo que queda es compartir ese conocimiento, entre todos, para que así mucha más gente esté informada al respecto (lo que es válido para cualquier área del conocimiento). ¡A informarnos más!

lunes, 25 de agosto de 2008

La magia del ajedrez


Si te encanta el ajedrez entonces ésta página es justo lo que necesitas; puedes leer libros, estudiar estrategias, jugar en línea, descargar software y hasta resolver ejercicios planteados diariamente. Es, en verdad, una de las mejores páginas sobre ajedrez en la red. Disfrútenla.

¿Cuántos planetas se necesitan para tu forma de vida?


Una interesante manera de calcular el impacto de nuestra manera de vivir es presentado por el Earth Day Network. Para quienes quieran hacer una estimación de su grado de consumo, les sugiero ingresar al sitio del cuestionario y contestar las preguntas lanzadas por el mismo. Por el momento sólo existen Australia y EEUU como países de referencia, pero sirve para entender mejor las maneras en las que interactuamos con nuestro planeta.

lunes, 18 de agosto de 2008

¿De quién es el país?

Cuando uno dice: El país de Neruda, todos sabemos que se trata de Chile; si decimos: El país de Rubén Darío, hablamos de Nicaragua; si decimos: El país de García Márquez, hablamos de Colombia. Incluso si decimos El país del Quijote, hablamos de España.

La pregunta del millón es de quién siempre es nuestro país; en otras palabras, si en casi dos siglos de vida republicana hemos tenido una personalidad tan nítida que nos sirva de patronímico.

Tengo una anécdota triste sobre el tema: cierta vez hizo una visita oficial a Bolivia el Presidente de México Carlos Salinas de Gortari. Como nada se improvisa en estos casos, leyó un discurso escrito y revisado por la Cancillería de su país que luego fue repartido en folleto. Pues bien, para congraciarse usando una cita boliviana, repitió una sentencia de Franz Tamayo; sólo que cambió sustancialmente el augusto nombre de nuestro poeta y dijo: Fray Tamayo. ¡Le puso hábito de fraile al gran pensador aymara!

Esto nos muestra que quizá todos los bolivianos sepamos quién era Franz Tamayo, aunque sus obras no sean muy leídas y poco editadas; pero en el continente, el gran Tamayo ni siquiera es conocido.

Los poetas y críticos literarios dirían que somos el País de Saenz, pero espoco probable que la gente común del planeta identifique a Bolivia con ese nombre.

Alguna vez lamenté que no nos llamáramos República de Potosí, pues el nombre del Cerro Rico y de la Villa Imperial figura en todos los libros de cuentas de los comerciantes y banqueros de Europa desde el siglo XVII y, por supuesto, en las memorias de las casas reales. No en vano se acuñó por entonces una exclamación generalizada: Vale un Potosí. Quizá seríamos entonces El País de Arzanz, en homenaje al autor de la Historia de la Villa Imperial, pero sin ninguna seguridad de ser reconocidos.

Admitamos, pues, que no hay artista ni literato que sirva para identificarnos. Incluso es posible que veneremos la memoria de Andrés de Santa Cruz o la de Víctor Paz Estenssoro, nuestros presidentes egregios. Pero el mundo tendrá dudas de identificarnos como El País de Santa Cruz o el País de Paz Estenssoro.

Veamos las cosas desde otro ángulo. Carlos Montenegro, acaso el más grande prosista de la literatura boliviana, divide su ensayo "Nacionalismo y Coloniaje" en capítulos que titulan: epopeya, drama, comedia, novela. Como si se refiriera al tiempo que vivimos, Montenegro escribe: "Este retorno a la realidad pone fin a la etapa histórica de la comedia... Nuestra historia adquiere un poder de ilusión realizable, que no es ensueño sino ansia de superación afirmativas, y se desarrolla con el proceso coordinado y angustioso -tal es su humanidad-de un argumento novelesco, sin romper la concordancia cosmológica preestablecida entre el hombre y su medio. La inspiración central de este nuevo acontecer es también idéntica a la de la novela. De suyo, ella es un anhelo de realizaciones existenciales, "la persecución de otra vida" -como Caillois ha llamado al impulso creador de la obra novelesca... Las tendencias del alma popular contemporánea -rebeldía, inconformismo con lo vigente, ansia de imperar en el futuro-son señales de ese sentido vitalista que pugna por autenticarse... La novela, como la historia, es una realización existencial que convierte en posibles los ensueños, arraigándolos en la entraña de lo viviente... Todavía confusa, la aspiración boliviana de nuestro tiempo se muestra resuelta a cumplir ese destino... Una inmensa mayoría del pueblo ha reocupado la vieja posición del sentimiento de la nacionalidad frente a la de la tendencia colonialista, que tampoco ha desaparecido... Jamás tuvo la República otra noción de su existencia que la de la pelea. Por eso vivió con el nombre de patria, más gloriosamente que nunca, en la edad de los guerrilleros, cuando no pasaba un día sin matar y sin morir por la independencia del pueblo nativo."

Pero esa epopeya colectiva tiene un héroe. Un héroe que no nació en pañales de seda ni en clínica privada, sino en una choza de un ayllu de un cantón de una provincia perdida. Un héroe que no tiene abolengo ni apellido de casada, aunque algunos señoritos sonrían con irónica complicidad y lo apelliden De mierda, y algunos desalmados lo apelliden Cabrón y La puta madre que te parió, aunque su madre haya sido tan pobre que ni siquiera pudo permitirse ser otra cosa que una santa. Un héroe que no tiene títulos universitarios ni maestrías en el exterior, que no es PHD ni HDP, que no huele a after shave exclusivo ni a desodorante de galán, que huele más bien a multitudes, a ayllu, a tribu, a tierra, a monte, a sayaña, a pegujal, a cato de coca, a subsuelo, a socavón, a Pachamama. Un héroe que huele a sudor, a ojotas, a tambo, a banda de música; que no tiene grado superior sino de soldado raso, de dragoneante, cuando más, de cabo; que no tiene premios literarios ni probablemente haya escrito nada, aunque es, a todas luces, el héroe de esta novela. Los medios del mundo, los políticos del mundo, los ciudadanos del mundo saben quién es. Ustedes saben quién es.

Ramón Rocha Monroy


viernes, 15 de agosto de 2008

365 Maneras de salvar la Tierra: Día 119


Agua: Has que el inodoro de tu hogar funcione de manera dual.

Todos los edificios están provistos de agua potable, agua que ha sido tratada para asegurarse que es apta para consumo humano, y aún así un sólo uno por ciento de esa agua es actualmente bebida. Un inodoro de función dual puede reducir la cantidad de agua potable que es usada para actividades que no requieran agua con esta calidad. Estos dispositivos sienten el contenido del tanque del inodoro y usan sólo una cantidad apropiada de agua para su uso.

Has acoplar un juego dual para el desagüe del tanque del inodoro, que te ayude a reducir la cantidad de agua que consumes cuando jalas de la cadena.

Translated from: 365 Ways to Save the Earth by Philippe Bourseiller

FOTO: Rebelde

365 Maneras de salvar la Tierra: Día 118


Construcción: Utiliza paneles fotovoltaicos para producir electricidad doméstica.

La energía solar está disponible en todas partes y es gratis. No es necesario que vivas en algún lugar caliente o soleado para poder sacar ventaja de ella. Asegura paneles fotovoltaicos (solares) sobre el techo de tu casa. Ellos generan electricidad a partir de luz solar y son usualmente diseñados para cargar baterías de 12 voltios. Los paneles solares son totalmente silenciosos y operan sin producir ninguna clase de contaminante o materia peligrosa de desecho.

Es usualmente posible obtener financiamiento gubernamental para costear el precio de la instalación y si produces más energía de la que necesitas, puedes incluso vender el restante a tu compañía eléctrica.

Translated from: 365 Ways to Save the Earth by Philippe Bourseiller

FOTO: Rebelde