viernes, 29 de febrero de 2008

A propósito de la encuesta XV


Las actividades humanas, cualesquiera que sean, ejercen un gran efecto sobre el medio ambiente. Nuestras tradiciones, más aún, sin importar nacionalidades o credos representan una más de aquellas actividades que afectan a nuestro ecosistema. Las razones por las que me atrevo a afirmar eso son variadas, pero, quizás puedan ser resumidas en dos factores principales: la repetitividad de dicha 'tradición' y el incremento demográfico que hace de tal actividad una con mayor participación de practicantes con el consiguiente efecto incrementado sobre la naturaleza. La mayoría de las personas opinan de esa manera, aunque hay otras que discrepan. ¿Cuál es la opinión del lector?

jueves, 28 de febrero de 2008

La huella del ser humano


No se puede negar que cualquier actividad humana, cualquiera que sea, tiene un determinado efecto sobre el medioambiente; sea pequeño o sea grande, esta interacción, directa o indirecta, con la naturaleza, tiene consecuencias que pueden resultar desastrosas para el ecosistema si es que no somos cuidadosos y responsables de nuestras acciones.
La revista Chemical & Engineers News (C&EN) nos recuerda, en su edición del 4 de febrero de este año, lo delicado que puede ser mantener el balance del ecosistema aún bajo condiciones controladas. Resulta que en la Antártida se han registrado concentraciones de contaminantes (piroretardantes) comparables a los encontrados en grandes ciudades. Particularmente, el producto mostrado en la foto, BDE-99 (y difenileteres polibrominados similares) han sido detectados en el ecosistema local cercano a la bases científicas McMurdo y Scott (de EEUU y Nueva Zelanda, respectivamente) y reportados preliminarmente en la revista Environmental Science and Technology (ES&T, 2008, 42, 1452-1457). Según la opinión de toxicólogos, la acumulación de este tipo de productos químicos puede afectar el desarrollo embrionario de algunas especies (debido a su similaridad estructural con la tiroxina); más aún, algunos compuestos pentabrominados son capaces de interferir con el desarrollo neurológico de especies expuestas a estas sustancias, cuyas consecuencias son fáciles de intuir. Ahora bien, los resultados de aquel estudio arrojaron una conclusión sorprendente: lo que se supone es limpio e inmaculado en el Polo Sur de la Tierra, ya no lo es más; las bases científicas que se encuentran cercanas a él la han contaminado, especialmente con compuestos que se encuentran en materiales electrónicos y muebles utilizados para prevenir su incineración, similares al BDE-99. Según Robert C. Hales, autor del artículo en ES&T, es bastante irónico que "aún con el propósito de hacer investigación ambiental en el Ártico se deba llegar a situaciones en las que, lo que se trata de cuidar, sea contaminado por aquellos que precisamente buscan protegerlo".
Como científicos debemos hacer un compromiso personal para que nuestras acciones afecten al medioambiente lo menos posible; aunque a veces, como en el caso relatado, aún a pesar de todas nuestras buenas intenciones, es muy difícil hacerlo. Todo depende de una buena planificación y estar prevenidos sobre las consecuencias no sólo de nuestras acciones sino de las que otros hayan sido capaces de ocasionar.

Foto: PublicDomain

¿Quién está siendo irracional?


Todos ya saben mis preferencias computacionales: Open Source, libre como el libertad. Personalmente, tengo varias razones para no estar de acuerdo en los software de naturaleza comercial (ya que su objetivo principal es generar ganancia y no servicios en favor del usuario, algo secundario como ya se ha visto); pero, sobretodo, me interesa mucho el poder servir de nexo entre aquél tipo de información que muchas veces nos ayuda a tener una mejor visión de la realidad, y esta vez, como muchas otras antes, para echar un poco más de luz sobre esta oscura empresa yanqui que quiere hacer del internet y la informática su domicilio permanente.

La Comunidad Europea, a través de su brazo ejecutivo (la Comisión Europea) ha decidido multar a Microsoft con nada menos que 1 300 millones de dólares por no cumplir con los requisitos demandados por dicha comisión para la distribución de su software comercial (es muy ilustrativo el artículo de Mary Jo Foley, al respecto). Obviamente, Microsoft, acostumbrada al monopolio y a la compra masiva de conciencias y compañías se ve enfrentada, otra vez, a la CE por prácticas desleales. Aunque todavía existen muchos escépticos de que Microsoft vaya a pagar o no esta cuantiosa suma de dinero, esta decisión podría sentar un precedente histórico en contra de una corporación poderosa, que permaneció intocable por muchos años y que se convirtió en el proveedor global de un producto ineficiente y lleno de molestias como es Windows. Habrá que esperar y ver el final de esta historia para descubrir "quién es el que es irracional, o Neelie Croes, de la Comisión Europea, o Steve Balmer y Co., de Microsoft" (sic) en palabras de un representante no identificado de esa poderosa compañía.


Diseño: Rebelde
Logos: Microsoft Corporation

lunes, 25 de febrero de 2008

El deseo es el principio de todo sufrimiento. Parte II


Vivimos en un mundo artificial: mi billetera tiene más plástico que cuero y los papelitos que guardo en ella (que años atrás eran tesoros invaluables y sobrepasaban al resto de contenidos de mi siempre vacía billetera -que eran la verdadera razón por la cual llevaba una-) han cedido su espacio a monedas de todo tamaño y forma y documentos sin los cuales 'es imposible salir de casa'.

El mundo que nos rodea está lleno de reglas, estándares y maneras de conducta; cómo hablar, cómo vestir, cómo pensar, cómo comer, cómo comportarse. Todo está cuidadosamente programado; somos los cuadraditos y cajoncitos que hacen que un diagrama de flujo sea funcional, mientras, inexorablemente, vamos todos perdiendo nuestra identidad: somos como un montón árboles japoneses, todos del mismo tamaño, en filas, como soldaditos clonados en los mismos estuches de colores. El mundo es un estándar donde la globalización (que Chomsky describe perfectamente como el tirano que hace del mundo un gran supermercado para que se asemeje cada vez más a una gran lata de desperdicios) hace del dinero algo global, del libre mercado algo normal y del comercio algo necesario. Sin embargo, y al mismo tiempo, el dinero -incapaz de escapar de la virtualidad que nos rodea- se ha convertido en algo intangible pero omnipresente y omnipotente (no me sorprende que Rubén Blades le haya dedicado una canción). Es la transustanciación bastarda del apetito por poder de una especie ultradepredadora: el ser humano.

Una gran proporción de la humanidad se deja manipular. ¡Cómo evitarlo! Si cada vez que abrimos nuestro e-mail recibimos millones de correos basura, propagandas, noticias, la última moda o los chismes de la farándula que constantemente nos andan moldeando a su antojo. Es posible que ni siquiera tengamos idea de tal o cual famoso/a o de tal o cual marca de reloj, coche, perfume o quién-sabe-qué-ocho-cuartos hasta que nos lo mencionan; el poder de la propaganda es enorme, ¡pero lo peor de todo es que da resultado!
Leemos acerca de un nuevo hotelito abierto en cierto lugar con vista al mar, las montañas o qué-sé-yo. Nos ponemos a investigar, nos mienten con beneficios, ventajas y nos ofrecen un pasaje gratuito de ida-y-vuelta a quién-sabe-dónde y en un tris estamos de viaje a un lugar del que no teníamos ni la más remota idea.

Probamos pesto por primera vez, nos parece extraño. Al cabo de un tiempo -y claro, la costumbre- se nos vuelve hábito y lo empezamos a consumir con cada vez más ganas. Ni siquiera nos importa la contaminación producida con semejante travesura. ¿De dónde viene el pesto? ¡Qué sé yo! Lo importante es que no falte en mi mesa. Y pensar que hace 10 años ni lo conocía; ¡cómo cambian las cosas con el tiempo!

Leo en un aviso de una tienda: 'todo lo que pueda comer y beber en dos horas'. Me pregunto, ¿tengo tiempo?, y sin pensarlo dos veces para decidir me apunto. Me las paso de romano alabando al dios Baco 'el más chupaco' y cuando tengo la caja llena me preocupa el haberme ganado mis kilitos y una jaqueca de primera al día siguiente. Por supuesto, y esto pasa cada vez, me consuelo diciéndome que nunca más he de comer o tomar, aún cuando sea esa la enésima vez que lo hago, a lo que añado 'de esa manera' para pretender ser más correcto. Otro simulacro con patas y culturas mojigatas.

Quiero probar comida de todas partes del mundo, encuentro un folleto que me las ofrece. Este es de Japón, me muestra tan sólo un plato por región, pero incluye a todo el país. Sólo son 79, me digo, y eso no incluye todas las variaciones. Agarro el teléfono, marco el número y me pongo a esperar mientras miro la caja estúpida que me arroja sombras de colores y ni me doy cuenta cuando he terminado mi 'comida'; y al cabo de unas horas, estoy sentado en el retrete. ¿Habrá servido de algo esa exageración?

El mundo está fuera de control. No hemos sido capaces de refrenar nuestros instintos -a pesar de jactarnos de ser sapiens sapiens- y hemos dejado que las bestias que viven en nuestras entrañas se apoderen de nuestra voluntad y hemos dejado que las voluntades de algunos se aprovechen de nuestras voluntades en un círculo lastimoso y humillante.

Personalmente, creo que el ser humano es libre de elegir, pero debiera ser libre de hacerlo sin afectar a nadie ni a nada. El momento que ejerce el derecho de ser libre según leyes monetarias (como los condenados del libertarianismo que Monbiot tan justamente critica y llama parásitos) deberían perder sus libertades por el simple hecho de afectar [con sus acciones] al resto de las libertades de las personas, animales, plantas, etc., existentes sobre la Tierra. El libre mercado no conoce caras, porque es virtual; no reconoce nacionalidades, porque es multinacional; no reconoce derechos, porque crea sus propios derechos al avanzar; no es natural, pues es industrial.

¿Tiene todo esto remedio? Muy a pesar de lo que muchos puedan pensar, yo sigo creyendo firmemente que existen muchas alternativas (aunque eso no nos garantice que a los poderosos esas alternativas les gustan, en realidad la mayoría de las veces no les gustan). Enumerarlas todas en este simple post es imposible. Sin embargo, leyendo a través de todo este modesto sitio, es posible hacerse a la idea de varias posibilidades. Creo que ahí está el meollo del asunto pues todo esto no sirve de nada si no va más allá que la simple alucinación de un loquito en progreso. Espero que al menos una persona pueda entenderlo, esa sería una gran diferencia y un aliciente sin medida posible.

Un ejercicio personal consiste en consumir racionalmente, sin desperdiciar, sin acumular evitando que así llegue a otros, pero sobre todo, respetando las libertades que tienen todos y cada uno de los componentes animados e inanimados del planeta. Es un desafío que no muchos estamos dispuestos a tomar pues 'mirarse a la cara en un espejo es una tarea nunca fácil pero siempre necesaria'. Todo está en nuestras manos.

Foto: Imagen escaneada de un folleto que ofrece comida de todas las regiones de Japón. Se trata de una propaganda para incentivar a los comensales japoneses a ingerir comidas de todas las regiones de ese país de un solo tirón. Es necesario puntualizar que comer todo lo que se mueva, vuele, arrastre o nade, tenga o no patas, no es privativo de Japón, ni tampoco lo único que debe considerarse depredador. Tomarse un vinito italiano estando en las Islas Caimán también lo es. Vestir en EEUU unos zapatos Nike 'made in China' también lo es. Comer frutas afrodisíacas del lejano oriente en Bolivia también lo es. Comer naranjas filipinas en Alemania también lo es (estoy seguro de que el lector se da cuenta de las implicaciones que se sugieren).

El deseo es el principio de todo sufrimiento. Parte I


Un libro que leí de pequeño -y marcó de manera profunda mis raíces- es 'Leyendas Quechuas' de Jesús Lara donde se describen las costumbres y creencias precolombinas de este grupo indígena de Bolivia.

Una de las muchas leyendas tratadas en la antología de Lara habla sobre la vida de una niña que desconocía el sabor de la sal. Un día, cuando un hombre desconocido le da a probar un poco de ella a la muchacha, esta se queda condenada, para siempre, al consumo de esa misteriosa sustancia blanca con sabor salado (curioso, ¿eh?). Decide consumirla a toda hora con todos sus alimentos hasta el momento mismo de su muerte en medio del llanto por no poder conseguir más: transformada en un charco salado que da origen al Salar de Uyuni. Esa analogía puede comprenderse mejor si la resumimos en un precepto budista que habla sobre la necesidad de poseer algo que no tenemos pero que queremos tener:

El deseo es el principio de todo sufrimiento

Personalmente, al observar el comportamiento de los animales, creo que el deseo es un instinto primario que pervive en nuestro subconsciente debido a que, simplemente, somos unos animales para los cuales reacciones primitivas como aquella de la supervivencia se han visto transformadas a tal punto que ahora podemos experimentarlas como una actitud hacia las posesiones. Numerosas creencias religiosas -tal vez sabias en esencia- han expresado de manera explícita la necesidad que el ser humano tiene de liberarse de todas esas ataduras que nos hacen dependientes de adminículos innecesarios para ser capaces de vivir una vida [espiritual] más satisfactoria en todos los niveles.

En la actualidad, el ser humano ha sido capaz de crear -dada su natural curiosidad- una infinidad de artilugios y distracciones para satisfacer ese llamada primitivo: poseer para sobrevivir. A pesar de lo que podamos creer, los seres humanos no somos los únicos animales que amontonamos basura y posesiones innecesarias. Sin embargo, y de esto estoy convencido, somos los únicos que hemos sido capaces de hacer de este proceso natural un proceso con escalas industriales de tales proporciones que estamos llevando a todo el mundo hacia un abismo creado por nosotros mismos con una salvación -improbable al ritmo actual- que depende, desafortunadamente, también de nosotros mismos. Lo que nos diferencia de los amontonadores silvestres no sólo está en nuestra capacidad creativa, inquisitiva o exploradora, sino también en la intensa capacidad de interactuar con todas las especies que pueblan la tierra, y esto incluye también a componentes inorgánicos del manto terrestre sobre los cuales hemos, definitivamente, sentado soberanía y control. Ya no somos parte del ciclo biológico normal del planeta que hace de depredadores y presas un equipo equilibrado de entidades biológicas; nos hemos convertido en súper superdepredadores -un ultradepredador- y ese es el mayor peligro que se cierne sobre la vida en este mundo pues no respeta ese equilibrio: crea inestabilidad debido a su tendencia al consumo excesivo. Hemos dejado de formar parte del ciclo de la vida y, artificialmente, hemos escogido ser los causantes de un desequilibrio que hace peligrar al planeta entero.

Varias preguntas se hacen necesarias, pero antes de expresarlas o intentar contestarlas debemos, primero que nada, tomar consciencia de la responsabilidad que tenemos como habitantes de un planeta del que somos tan sólo pasajeros temporales.

Nunca jamás el ser humano ha tenido la capacidad de eliminar 'de un plumazo' toda la vida existente sobre el planeta como ahora. Nunca antes cualquier acción humana ha afectado tanto al resto de especies animales y vegetales -cobrándose ya miles de ellas- como lo está haciendo hoy. Toda acción nuestra tiene un efecto, por lo que es necesario estar conscientes de ello y saber que, al mismo tiempo, podemos ser capaces de cambiar las cosas. La pregunta es ¿somos capaces de aceptar semejante reto? La respuesta está en el corazón de cada uno de ustedes.

Foto: NASA. Placa de aluminio recubierta de oro colocada en el Pioneer 10 con el fin de describir la procedencia del artefacto a potenciales seres inteligentes del futuro que la encuentren a su paso. Describe las proporciones ente ambos sexos de la especie humana y algunos otros datos científicos.

jueves, 21 de febrero de 2008

El Ave Lira y David Attenborough

Esta es una hermosa pero triste secuencia en la que se muestra las habilidades cantoras del Ave Lira. David Attenborough, como siempre excelente, habla sobre los sonidos que esta ave puede imitar; dice que es capaz de imitar casi cualquier canto de ave e incluso los sonidos provocados por los seres humanos. Lo triste de esta historia es que algunos de los sonidos que imita son un evidente recordatorio del destino que le espera no sólo a esta ave sino también a cualquier especie animal o vegetal que habita en los bosques. Un gran video, un gran momento y una necesaria reflexión. ¡Gracias David!

miércoles, 20 de febrero de 2008

365 Maneras de salvar la Tierra: Día 95


Agricultura: Compra una variedad de frutas tradicionales y vegetales.

En su desesperada carrera por generar ganancia, la industria agropecuaria ha favorecido aquello que genere más ingresos y que sea, además, productivo y resistente a enfermedades a costa de muchas variedades nativas de frutas y vegetales que son considerados como menos deseables. Se ha establecido que alrededor del 80 por ciento de las variedades de tomate y el 92 por ciento de las de lechuga se han perdido. Algunas de estas, despreciadas por décadas, sobreviven sólo en instalaciones especiales para su conservación.

La estandarización está ganando terreno a expensas de la diversidad biológica. Piensa acerca de tus opciones en frutas y vegetales; prueba diferentes tipos y redescubre variedades tradicionales. A menudo, los granjeros locales reviven sus graneros de semillas y algunas veces desarrollan sus propias deliciosas variedades de productos utilizando variedades históricas.

Translated from: 365 Ways to Save the Earth by Philippe Bourseiller

FOTO: Rebelde

365 Maneras de salvar la Tierra: Día 94


Transporte: Intenta usar una bicicleta eléctrica.

Preservar la calidad del aire a nuestro alrededor es vital para la vida y nuestra salud. La polución atmosférica mata 3 veces más gente de lo que lo hacen los accidentes de tránsito. Causa enfermedades respiratorias (bronquitis crónica, asma, sinusitis) y es responsable de 3 millones de muertes a nivel mundial por año.

Por qué no intentar usar una bicicleta eléctrica. Es una alternativa atractiva frente a los coches en viajes cortos. El motor eléctrico le ahorra a tus piernas el usar los pedales e incluye una batería desmontable y fácilmente recargable. Sin embargo, y esto es lo más importante, no emite contaminantes y es silenciosa, y puedes dejar atrás a otros coches cuando están atascados en un embotellamiento.

Translated from: 365 Ways to Save the Earth by Philippe Bourseiller

FOTO: Rebelde

365 Maneras de salvar la Tierra: Día 93


Productos químicos: Usa productos de limpieza biodegradables.

En los mercados locales se pueden comprar ácidos, fenoles, aceites derivados, soluciones corrosivas, cloro y todo un arsenal de productos tóxicos, todos supuestamente necesarios para mantener las casa limpias... si es que estamos dispuestos a creer lo que digan sus propagandas.
Escoge productos de limpieza para el hogar que sean biodegradables y amigables para el medio ambiente que no contengan las sustancias químicas más peligrosas. Estarás contribuyendo a la preservación del suelo, del aire y del agua.

Translated from: 365 Ways to Save the Earth by Philippe Bourseiller

FOTO: Rebelde

365 Maneras de salvar la Tierra: Día 92


Estilo de vida: Actúa ahora para preservar el medio ambiente. Haz la primera movida, no esperes a que alguien más lo haga.

Es muy fácil decirte a ti mismo que una pequeña contaminación o acción dañina tuya no afecta ni pone en peligro al planeta Tierra. Sin embargo, cuando estas pequeñas acciones son repetidas alrededor del mundo, todas juntas colaboran para crear problemas de proporciones dramáticas. De la misma manera, una sola acción, aislada acción para preservar el medio ambiente no hará nada para mejorar los problemas por sí sola, pero si estas acciones son repetidas cada día por millones de personas, ellas pueden tener un efecto significativo. Si la mayoría pudiera adoptar prácticas medioambientales como una nueva forma de vida, ellos contribuirían a preservar la tierra y sus riquezas para las generaciones futuras.

No esperes a que tus amigos o vecinos sienten un ejemplo. Haz la primera movida tú mismo. ¡Puede que te estén esperando a que lo hagas!

Translated from: 365 Ways to Save the Earth by Philippe Bourseiller

FOTO: Rebelde