El día de la Tierra es cada día, porque cada día vivimos de ella.
Este post sólo para recordarles que hay muchas maneras de cuidar nuestro planeta; la primera, es reflexionar acerca de nuestro efecto sobre el resto de las especies de animales, plantas y el medioambiente en general.
Se siguen aceptando sugerencias...
lunes, 21 de abril de 2008
Sólo para recordar
lunes, 24 de marzo de 2008
Campañas: La Hora de la Tierra

Creo que existen muchos motivos para celebrar no sólo un día sino a cada hora a todas las personas que se lo merezcan (padres, madres, chicas, chicos, abuelas, abuelos, etc.); pero, sin quedarnos en eso, creo que celebrar también a la Tierra, que es nuestro hogar, es muy necesario pues cada día nos brinda lo que requerimos para poder seguir viviendo (aire, agua, calor, comida...); aunque, irónicamente, nos empeñemos tanto en destruirla.
Este sábado, a iniciativa de los que impulsaron la hora de la tierra en Sidney el año pasado, se busca ahorrar energía por una hora sin utilizar ningún tipo de tecnología eléctronica durante los sesenta minutos existentes entre las 8 y 9 de la noche del día sábado 29 de marzo en una manera ecológica de celebrar a nuestro planeta.
Si se pudiera hacer lo mismo que hizo Sidney el año pasado (durante todo un año), se podrían sacar de circulación el equivalente a 48 616 coches contaminantes de nuestras ciudades (según el sitio earthhour). Una recompensa que bien vale la pena intentar.
Si este sábado puedes hacerlo, deja de utilizar electricidad, tu teléfono celular, tu computadora, internet, tu coche o tu televisor por una hora entre las 8 y las 9 de la noche (sin importar donde te encuentres). Es una tarea simple de cumplir pero que puede marcar una gran diferencia para nuestro planeta.
Esta es una de las primeras ideas para celebrar en grande el día de la Tierra -formalmente establecido como el 22 de abril. Se reciben sugerencias para seguir con esta campaña que debe ser ininterrumpida, a no ser que creamos que somos capaces de interrumpir nuestras propias vidas. Christopher Dawson sugiere, en ZDnet, disfrutar de unos juegos de mesa y la compañía de amigos a la luz de las velas. ¿Cuál es la tuya?
Foto: NASA
Composición: Rebelde
viernes, 15 de febrero de 2008
Para que sigan viniendo esos años
sábado, 20 de octubre de 2007
Recordando la Fundación de Notre Damme du Paix
martes, 16 de octubre de 2007
Lamentos

Las piedras se caen, se levantan otra vez y vuelven a caer. Ahí va Manolo; ahora él vive entre las piedras. Manolo, es la piedra misma hecha carne mustia en primavera y canta su himno en medio de la nada acompañado de un montón de sombras oscuras en pleno día.
Amanece en Zion y Manolo proyecta su sombra oscura mientras descubre que el resto de bultos negros que lo acompañan lo hacen en colores, y un aroma a tierra húmeda, que se extiende desde las alturas del Golán hasta la Perla del Mediterráneo, bautiza los albores de su nuevo amanecer.
Es de día al fin y Manolo puede ver.
jueves, 11 de octubre de 2007
El día de la Invasión
12 DE OCTUBRE: Caras y caretas
Eduardo Galeano
09 de octubre de 2005
¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él, la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían?
Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos?
Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía?
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Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar.
Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón.
Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de India.
Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte de Asia.
El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de 10 mil maravedíes y se le cortaría la lengua.
El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe.
Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.
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Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente.
Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con cara de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos.
En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho.
En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos.
En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería, las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas.
Anglería, que escribió la primera historia de América, pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros.
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El Código Negro prohibía la tortura contra los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones.
Eran conmovedoras las Leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.
Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto de cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de Obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima.
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Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.
Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la Raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo?
En el año 1942, cuando Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección.
¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?
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Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro.
¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?
Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
¡Nosotros seremos cada vez más!
¿Con qué mujeres? preguntó el jefe indio.
Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.
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Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indio para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.
Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.
Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y a los peregrinos del Mayflower.
La Mujer Boliviana en este Día
martes, 2 de octubre de 2007
Ghandi y el Pacifismo
domingo, 9 de septiembre de 2007
Septiembre 11. ¿Se podrá saber con exactitud todo lo que se esconde?

lunes, 20 de agosto de 2007
Astronomía: El Proyecto Vikingo





