jueves, 27 de septiembre de 2007

¿Avances científicos?


Hiroshima se caracteriza por su gente amable, clima cálido y espíritu pacifista. Es muy bonito ver las demostraciones llevadas a cabo cada año en la ciudad cuando se conmemora la triste explosión atómica (la primera de las dos únicas ocasiones en las que un gobierno, el yanqui, ha utilizado armas de destrucción masiva de carácter nuclear contra poblaciones civiles). Es, entonces, muy extraño enterarse de noticias como las que son reveladas por el investigador Masayuki Sumida de la Universidad de Hiroshima. Resulta que esos científicos han logrado desarrollar una nueva variedad de anfibios de piel transparente que 'facilitan' el estudio de organismos vivos para su aplicación en el seguimiento del desarrollo de tumores cancerosos o el funcionamiento de los órganos internos de los animales. El señor ese, dice, que así se evita el tener que diseccionar a esos animales, evitando así las críticas que organismos de defensa de los animales puedan hacer hacia este tipo de investigaciones. El señor ese también explica la capacidad reproductiva de su nueva 'creación' que desafortunadamente no produce resultados favorables luego de la primera generación. Es decir, se 'crea' una nueva especie de animal (en realidad parecen haber más, ya que el señor investigador ese revela también la existencia de peces transparentes diseñados en su laboratorio, pero lo más revelador, según yo, es el hecho de que las fotos presentadas a la prensa el día 27 de septiembre de este año fueron en realidad tomadas en marzo del 2006 lo cual implica más de un año de investigación intensa relacionada al respecto con sus consiguientes fallas y resultados inesperados que, obviamente, no son mencionadas por dicho investigador). Lo malo es que esa especie animal es incapaz de sobrevivir y se extingue sola, 'gracias a los avances de la ciencia'.
Es evidente que el uso de animales de laboratorio es casi un procedimiento estándar en laboratorios en los que se estudian enfermedades (cáncer, deficiencia renal, neurotransmisión, fabricación de medicamentos, etc.), pero hay límites que deben ponerse claramente delineados con el fin de no violentar el derecho que los animales también tienen a la vida; y más aún, para cuidar el delicado equilibrio ecológico creado de manera natural en la tierra y mantenido estable hasta la llegada del ser humano y la explosión de la 'Revolución Industrial' y su consiguiente modelo de comercio. El sacrificio de especies de animales (o vegetales) con 'fines científicos' (o comerciales, cualesquiera que ocurra primero) no sólo pone en riesgo a especies en peligro de extinción (como en el caso de la caza indiscriminada y 'tradicional' de ballenas que países como Noruega, Finlandia o Japón realizan o el lucrativo mercado de 'comida y medicina tradicional china' para el cual España caza más ejemplares de tiburón que ningún otro país en el mundo), sino que también nos pone en riesgo a los seres humanos, que al final de cuentas estamos expuestos a estas modificaciones genéticas artificiales de las cuales no existe suficiente información por el simple hecho de ser nuevas.
Es menester de todos el contribuir a que la huella dejada por la especie humana sea lo menos profunda posible en este planeta para que también nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan disfrutar de ella en la misma medida. A pesar de lo que digan los textos religiosos, yo creo que el ser humano no es, para nada, dueño de este planeta ni de ningún otro y por lo tanto no tiene el derecho de destruirlo ni de destruir sus criaturas.

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