lunes, 3 de diciembre de 2007

¿A qué estamos apostando?


El mercado mundial de armamento está bastante saludable (como se puede comprobar en un reporte que mencioné en un post pasado). ¿Deberíamos preocuparnos por ponerlo en mejor forma? Pues, a los científicos del centro de investigación Oak Ridge (ORNL) no les parece nada mal darles una manito más a los fabricantes de municiones, y al mismo tiempo, ayudar a la conservación del medio ambiente. ¿Cómo? ¿Una contradicción? Pues bien, según un reporte del ORNL (pueden leerlo aquí) se ha desarrollado un método para fabricar municiones libres de plomo y capaces de ser fácilmente reciclabes. Esto debido al efecto nocivo provocado por el plomo cuando es expuesto al medio ambiente y consumido directa o indirectamente por animales, aves, mamíferos o seres humanos que entren en contacto con residuos de dichas municiones, aunque una gran parte también les pasa a aquellos que manipulan los proyectiles y a aquellos que los disparan. Ahora, gracias a una nueva tecnología, que utiliza un nuevo material composite, basado en estaño, tungsteno y zinc, se puede disparar sin temor a contaminar a la potencial víctima (o al medio ambiente) mientras que, al mismo tiempo, se ahorra ya que el proyectil disparado se puede recuperar y posteriormente reciclar. Interesante manera de matar y ser conservacionista al mismo tiempo.

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